¿Qué es el arte? Si lo supiera, tendría buen cuidado de no revelarlo.

Pablo Picasso

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Imagina la siguiente escena:


Te encuentras en El Prado (o cualquier otro museo), millones de cuadros, millones de visitantes, millones de metros cuadrados de arte en su esencia más pura. De repente vas paseando y no sabes muy bien porque hay una obra a la que están mirando más gente que el resto, te dices a ti mismo, "- esto debe ser importante -"; abres paso con tus codos y te colocas enfrente de la manifestación artística. Pasan diez segundos, diez más, diez más...y se dan varias posibilidades:

Si eres un caradura, te giras y le dices a tu acompañante "- me deja anonadado el escorzo del protagonista -", cuando en el fondo no tienes idea de lo que estás viendo.

Si ya tienes los pies cansados y te parece que has pasado por la misma sala mil veces, opinas algo según la época del cuadro:


“Impresionismo” - menudos manchurrones -
“Cubismo” - ¿Éste es de Picasso, no? -
“Expresionismo” - Los colores están mal, debía ser diabético -
“Abstracto” - Esto lo hago yo -
“Pop-art” - En la copistería de debajo de mi casa me hicieron uno con mi cara y la de mi hermana -
“Body art” - Se le ven todos sus atributos -
“Surrealismo”- Estaban locos -
“Minimal” - ¿Aquí falta algo, no? -
“Hiper-realismo” - ¡Que foto más chula! -

A veces nos planteamos que para disfrutar del arte estaría bien saber algo sobre sus autores, épocas de las que proceden las obras, sus títulos su procedencia, etc. Pero en mi opinión esto no tiene porque ser así.

Hay que partir del principio de que una obra de arte no solo se observa, se mira, sino que se puede oír, tocar, oler e incluso saborear, ¿O porqué no disfrutarla con todos los sentidos a la vez?


Pensemos ahora en un paisaje de ensueño, aquel que hemos tenido la suerte de contemplar, en el cual nos hemos sentido a gusto por un momento. Los colores de ese atardecer, el brillo de las estrellas o de la luna se miran a través de la vista. El sonido de las olas rompiendo contra los acantilados o descansando a orillas de la playa llega a nosotros a través del oído.


La suavidad de la arena o la frescura de un césped recién cortado, incluso la brisa del mar se palpan con el tacto. Los aromas de una primavera recién llegada, de la tierra mojada después de llover, se pueden oler incluso saborear…


Un paisaje, una foto, un sonido, un objeto cotidiano, un cuadro, una escultura, una nota musical, un olor, un poema, una caricia, un cuento… cualquier cosa que nos rodea en este mundo podemos considerarlo arte. Uno de los grandes retos como futuros descubridores de la enseñanza es educar a nuestros alumnos en su manera de ver la vida, con ello aprenderemos juntos a observar el arte o lo que es lo mismo a mejorar nuestro arte de observar.


Hablar de todos y cada uno de los sentidos y su relación con el arte sería un trabajo arduo y laborioso. He elegido la vista porque creo que la mayoría de individuos se sienten identificados con ella a la hora de contemplar cualquier obra de arte pero lo cierto es que erramos al creer que “Todo nos entra por los ojos”. A su vez este tema me parece muy interesante ya que durante siglos nuestra manera de observar, de mirar, ha supuesto un cambio en el comportamiento del ser humano tanto en sus hábitos como conductas e incluso sigue formando parte de su identidad cultural.

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