UNA REALIDAD DISTORSIONADA
La noción de arte está aún hoy día sujeta a profundas polémicas, dado que su definición está abierta a múltiples interpretaciones, que varían según la cultura, la época, el movimiento, o la sociedad para la cual el término es productor de algún sentido. Entre sus numerosas definiciones que se barajan me ha llamado la atención la siguiente:
Se considera arte a cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos, etc. El arte es un componente de la cultura, reflejando en su concepción los sustratos económicos y sociales, y la transmisión de ideas y valores, inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y el tiempo.
Se suele considerar que con la aparición del homo sapiens el arte tuvo en principio una función ritual, mágica o religiosa, pero esa función cambió con la evolución del ser humano, adquiriendo un componente estético y una función social, pedagógica, mercantil o simplemente ornamental. En la actualidad existen sociedades que se niegan a considerar que la belleza es parte de la libertad, de lo cotidiano y algo digno de contemplar.

El Hiyab es un código de vestimenta femenina islámica que establece que debe cubrirse la mayor parte del cuerpo y que en la práctica se manifiesta con distintos tipos de prendas, según zonas y épocas. En sentido restringido, suele usarse para designar una prenda específica moderna, llamada también velo islámico.
Si indagamos en el verdadero significado del término Hiyab nos sorprenderemos al leer que la traducción literal del árabe significa "esconder", "ocultar a la vista" o incluso "separar": da lugar también a palabras como "cortina" o "pantalla".
Desde hace ya varios años en numerosas naciones occidentales ha surgido la polémica sobre el “permitir o no” el uso del velo en colegios y otras instituciones públicas y privadas. Mientras la sociedad se pelea en un eterno debate la realidad en otros países islámicos es mucho más grave. El uso obligatorio del Burka define con creces esta prenda, la cual no solo encierra tras de sí la belleza de millones de mujeres sino también su derecho a contemplar la vida tal y como lo hacen los demás.

Pensemos por un minuto cómo sería llevar una prenda tan pesada sobre nuestra cabeza. Cómo se apreciarán los colores, las sombras, los matices, la luces… cuando un velo tupido te impide que puedas ver normalmente puesto que el ´enmallado´ que la compone limita la visión lateral haciendo perder incluso la ubicación espacial.
Tal vez la apreciación del arte en todos sus sentidos, incluso de la vida en general para todas estas “condenadas” poco tenga que ver con la de cualquier ser humano…
La belleza de un rostro perdido
Esta chica misteriosa que fue portada en Junio de 1985 de la revista “National Geographic”, cautivó a todo el mundo a través de esa mirada magnética y profundos ojos verdes que transmitían la dura vida que había llevado. Sus padres murieron durante los bombardeos de la Unión Soviética contra Afganistán y junto a su hermano, viajaron a principios de los 80 a través de las montañas, hasta un campo de refugiados en Pakistán, Nasir Bagh.Desde ese momento, y tras su posterior fama, se le llamó “la chica afgana”. En el año 2002 durante unos viajes que realizaron unos colaboradores de Steve McCurry (autor de la fotografía) a Afganistán lograron encontrar a un hombre que aseguraba ser el hermano de la muchacha de la foto. McCurry al enterarse de la noticia se presentó en su casa y logró obtener el permiso del marido y de sus tres hermanos para que la periodista que le acompañaba (Carrie Regan) hablase con ella y le hiciese unas fotos. Más tarde, también los hombres y el mismo McCurry fueron autorizados a ver a la muchacha, pero ésta siempre con su rostro oculto tras el burka o el velo.
De los detalles que ella cuenta durante su entrevista parece deducirse que se trataba de la misma persona a la que Steve McCurry había fotografiado diecisiete años atrás. Su nombre es Sharbat Gula, pertenece a la etnia pastún, está casada y tiene tres hijas. Desconocía su edad exacta pero andaba cerca de los treinta, de modo que debía de tener doce o trece cuando fue obtenida la célebre foto.

Finalmente, tanto los expertos del FBI como la identificación por el iris llevada a cabo coincidieron en el resultado: se trataba de la misma persona. Dadas las excepcionales circunstancias, McCurry obtuvo la autorización para volver a fotografiarla, obteniendo nuevas imágenes que muestran el deterioro causado por el paso del tiempo en una mujer que, además de la marginación propia de su sexo, ha sufrido las penalidades de ser una refugiada.La imagen de Sharbat supuso el símbolo de la tragedia en Afganistán y de todos los refugiados en el mundo así como un símbolo de la belleza ahora tristemente escondida. Es la portada más famosa de National Geographic, al ser la más reconocida.
Se le ha llegado a dar el sobrenombre de “La Gioconda del siglo XX”, ya que sus ojos, reflejan muchas emociones y sentimientos a la vez: el miedo, la fuerza, la incertidumbre, el desafío, pero sobre todo, las ganas de luchar por la vida. ¿A vosotros qué os transmite esta verdadera obra de arte?

Galería de fotos "Una vida revelada"
(Pincha sobre la galería para verla a pantalla completa)
Vídeo documental "En busca de la muchacha afgana"
Referencia definición "Arte": http://es.wikipedia.org/wiki/Arte
Referencia términos "Hiyab": http://es.wikipedia.org/wiki/Hiyab
Referencia imágenes de la galería de fotos "Una vida revelada": Google imágenes.
Referencia del texto "Un rostro perdido": resumen personal del documental "En busca de la muchacha afgana" de National Geographic.

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